CENTRO MÉDICO TERAPÉUTICO Y DE ENFERMEDADES OSTEOARTICULARES
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ENTENDER EL DOLOR

ENTENDER EL DOLOR

 

Cristian Justribó Manion

Fisioterapeuta col. 7529 / Osteópata MROE DO 530

 

La creencia general es pensar que el dolor es malo, que es una amenaza y que no queremos tener dolor. Pero en realidad el dolor es una forma natural de alertarnos de algo potencialmente dañino y sirve para que reaccionemos.

El DOLOR AGUDO tiene una causa clara como por ejemplo morder el hueso de una oliva. Por el otro lado, el DOLOR CRÓNICO ya no tiene una causa tan clara porque el tejido con el tiempo siempre repara. El dolor se considera crónico si dura más de 3 meses y podría ser por ejemplo el dolor de una rodilla con artrosis. Gracias a la experiencia profesional y los múltiples estudios científicos, los profesionales sanitarios sabemos que el hecho de tener desgaste en una articulación no indica obligatoriamente tener dolor. Artrosis, ruidos articulares o procesos degenerativos se pueden considerar normales ya que una gran parte de población presenta desgastes articulares y es asintomática.

¿Cómo se produce la sensación del dolor?

En los tejidos de nuestro cuerpo tenemos unas neuronas periféricas que recogen información mecánica, térmica o química por encima de un umbral determinado. En presencia de un estímulo una determinada neurona periférica se activa y envía una señal eléctrica a la médula espinal donde conecta con una segunda neurona. Esta a su vez transporta la señal eléctrica al  cerebro. Aquí es donde procesamos la información y según el potencial peligro se produce la sensación de dolor.

El dolor generado en el cerebro es muy importante porque activa otras neuronas que tienen la función de INHIBIR y MODULAR el dolor. Gracias a este mecanismo el cerebro controla o modula que información es importante para nosotros. Este mecanismo es más potente que cualquier otro fármaco y se considera la respuesta normal aguda a la lesión.

Además la experiencia dolorosa se queda guardada en el cerebro generando una MEMORIA DEL DOLOR. Esta memoria del dolor nos prepara para evitar movimientos que en su momento nos provocaron dolor.

Sin embargo si el estímulo se mantiene por mucho tiempo y tenemos cada vez más recuerdos asociados al dolor, o estamos excesivamente alarmados, deprimidos por el dolor, pensamos que algo muy grave nos está pasando o simplemente estamos muy estresados este mecanismo regulador deja de funcionar y se vuelve excitador. Llegados a este punto, los estímulos inofensivos que no deberían de doler duelen.

Por esto es muy importante preocuparnos menos por el dolor, evitar los pensamientos negativos y volver a mover la zona para crear una NUEVA MEMORIA y que poco a poco recuperemos el movimiento de forma más cómoda y sin dolor.